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RECORTES DE PRENSA

16 de julio de 2008

El grito de los niños
Armando Añel

Este domingo, 13 de Julio,se conmemoró un aniversario más de la masacre del Remolcador 13 de Marzo. En Cuba, numerosos grupos disidentes y de la oposición pacífica recordaron, obviando las advertencias de la policía política, el acontecimiento.

Los hechos pueden ser resumidos de manera sucinta: el 13 de julio de 1994, en horas de la madrugada, 72 personas intentaron escapar de la Isla a bordo de un remolcador. Hallándose a unos doce kilómetros de la costa habanera, otros tres remolcadores embistieron la embarcación, lanzando agua a presión sobre sus ocupantes. El 13 de Marzo fue sucesivamente golpeado –ya anegado- hasta que cedió, se quebró y hundió, con un saldo de 41 víctimas mortales, 23 de ellas menores de edad, incluyendo una bebé de seis meses.

Hasta ahora, el castrismo no ha mostrado la menor voluntad de esclarecer lo que desde el principio calificó de “accidente”. En el diario Granma, diez días después del hundimiento, apareció un artículo –firmado por Guillermo Cabrera Alvarez- donde se dijo, entre otras cosas, que “un grupo de trabajadores de la Empresa actuaron directamente defendiendo sus intereses. Comunicaron a Guardafronteras el hecho delictivo y asumieron ellos mismos la acción de detenerlos”. Con anterioridad, el mismo periódico había argumentado que “para tratar de obstaculizar la acción del robo (se refiere a la sustracción del 13 de Marzo), tres embarcaciones del MITRANS intentaron interceptarlo, y en las maniobras que ejecutaron para cumplir ese objetivo se produjo el lamentable accidente que hizo naufragar el barco”.

Desde entonces, la tónica de las esporádicas explicaciones gubernamentales se ha mantenido inalterable: se trató de un irresponsable acto de piratería promovido por la contrarrevolución –a estas alturas ya nadie sabe muy bien qué significa el término-, ante el que el pueblo se tomó la justicia por su mano. Claro que lo de que “el pueblo” se tome la justicia por su mano no implica, para el discurso oficialista, algo punible.

La versión castrista da pie a numerosas interrogantes. Si se trató de una acción espontánea, no coordinada, ¿por qué al 13 de Marzo, en plena madrugada, lo esperaban varios remolcadores a la entrada de la bahía? ¿Y por qué precisamente remolcadores, un tipo de embarcación que por sus características era la ideal para interceptar a los prófugos? ¿Por qué estos “centinelas” dejaron que el barco continuara su huida? ¿Por qué la intercepción se produjo a unas siete millas de la costa, exactamente donde no podía ser avistada desde tierra por testigos indeseables, pero aún en aguas jurisdiccionales cubanas? ¿Y cómo es posible que habiendo sido informadas de la fuga desde un principio, las lanchas rápidas de guardafronteras hayan demorado una hora y veinte minutos en arribar al lugar de los hechos, ya cuando la masacre se había consumado?

Pero todas estas preguntas pierden relevancia cuando se formula la interrogante fundamental: ¿Por qué no se celebra el proceso que esclarecerá de una vez y por todas si lo ocurrido fue un accidente o un crimen? Porque si fue lo primero, lo urgente, lo lógico, lo establecido es poner a los implicados ante un juez, un abogado defensor y un fiscal, para que se imparta justicia. Así sucede cuando se produce cualquier accidente de tráfico, sobre todo si hay víctimas mortales: no se da por establecida la inocencia del conductor en cuestión, antes se investiga. Y en Cuba, desde 1959, los acusados están en la obligación de probar su inocencia.

Entretanto, la masacre del remolcador 13 de Marzo –más que las de Canimar, Cojimar, la base de Guantánamo, etcétera- ha pasado a ser patrimonio de la memoria colectiva del exilio, y aun de buena parte del insilio. La imagen es pavorosa: una muchacha protege a su bebé de los chorros de agua a presión castristas mientras grita, casi murmura, “nos van a matar a los niños… nos van a matar a los niños…”. Ella se rendía, pero inútilmente. Ella se rendía, y sus verdugos se burlaban. Ella se rendía, pero en la memoria de una nación que ya es diáspora y reminiscencia, fuga y perenne retorno, el Remolcador no se rinde.

El grito de los niños no cesa de estremecer nuestros oídos.

Mayo 2007
SOCIEDAD
Otra tragedia
Luis Cino

LA HABANA, mayo (www.cubanet.org) - El jueves 3 de mayo el aeropuerto de Rancho Boyeros, en La Habana, amaneció paralizado. Dos jóvenes armados con fusiles AK se apoderaron de un avión sin pasajeros ni tripulantes. Irrumpieron de madrugada, derribando la cerca de la Terminal 1 (de vuelos nacionales) en un ómnibus robado, con varios rehenes a bordo.

Tropas élites del ejército y el Ministerio del Interior ocuparon de inmediato el aeropuerto. Llevaban días esperando la orden. En el aeropuerto se tomaron rigurosas medidas de seguridad. La tragedia, que se inició 4 días antes en un campamento militar de Managua, tenía un final previsible: un secuestro aéreo para escapar del país.

El cruento episodio comenzó la madrugada del 28 de abril cuando tres reclutas camagüeyanos que pasaban el servicio militar obligatorio en una unidad de blindados en Managua, al sur de La Habana, asesinaron a un conscripto e hirieron a otro. Luego de apoderarse de sus fusiles huyeron sin dejar rastros.

El incidente concluyó alrededor de las 6 y 30 de la mañana del día 3 de mayo con la captura de los dos secuestradores (uno ya había sido arrestado 48 horas antes), y la muerte de uno de los rehenes: un teniente coronel que se apoderó de un extintor de incendios y enfrentó a sus captores.

Durante los 4 días que duró la minuciosa búsqueda, a pesar de la alarma y la cantidad de rumores contradictorios, no hubo información oficial alguna a la población. No se produjo hasta más de 12 horas después de la captura de los secuestradores.

Una nota del Ministerio del Interior, difundida por los servicios informativos de la televisión la noche del día 3, dio una escueta versión del hecho y lo calificó como "otro acto terrorista alentado por la Ley de Ajuste Cubano.

Cuba culpa a Estados Unidos de "alentar actos criminales" por los frecuentes intentos de salida ilegal que terminan con un trágico saldo en vidas humanas. El gobierno de La Habana califica de "ley asesina" a la Ley de Ajuste Cubano, aprobada por el gobierno norteamericano en 1966 para regular la admisión al país de refugiados de la isla.

Por su parte, Estados Unidos, que desde los acuerdos migratorios de 1994 mantiene un programa de 20 mil visas anuales para cubanos, ha reiterado que no anima ni estimula la inmigración ilegal.

El gobierno cubano acusa a Washington de incumplir su programa de visas anuales para Cuba. Estados Unidos acusa a Cuba de retener las tarjetas blancas (permiso de salida del país) por motivos políticos.

En medio del diferendo entre los dos gobiernos, atenazados por la situación económica, la falta de libertades y la fractura de las familias, millares de cubanos no encuentran otra vía al sueño americano que las aguas peligrosas del estrecho de Florida.

Los guardacostas norteamericanos los devuelven a Cuba si los interceptan en el mar en virtud de una absurda legislación de pies secos o mojados. Las tropas guardafronteras cubanas abren fuego contra las lanchas rápidas que trafican con inmigrantes ilegales si no obedecen la orden de alto. Pueden naufragar sus balsas y morir de deshidratación, o ser devorados por los tiburones. Nada detiene los intentos de salida ilegal.

Miles de personas huyen de Cuba como si escaparan del infierno. La desesperanza se confunde entonces con la desesperación. La de las madres que irresponsablemente arriesgan la vida de sus pequeños en el mar. La de los dos camilitos que murieron aferrados al tren de aterrizaje de un avión que volaba hacia Londres.

Los reclutas camagüeyanos no son los primeros que cruzan el umbral del crimen para lograr su propósito. Por desgracia, tampoco serán los últimos. Su fallido y cruento intento de secuestrar un avión es otra advertencia más de hasta donde pueden llegar los más desesperados en sus intentos por escapar del paraíso revolucionario.

Los reclutas convertidos en piratas aéreos probablemente terminen ante el paredón de fusilamiento. O condenados a cadena perpetua, por ser menores de edad. Su castigo es poco probable que logre disuadir a futuros criminales o enajenados.

Si no hay mejoras en la actual situación política y económica, los cubanos desesperados seguirán tratando de escapar. Aún a costa de sus vidas o de las de otros. De nada vale poner calificativos a las leyes norteamericanas, culpar al bloqueo o al "American Way of Life" que asoma por las prohibidas antenas satelitales.

De la controvertida Ley de Ajuste Cubano decía mi amigo, el poeta y periodista independiente Ricardo González Alfonso, encarcelado desde la primavera de 2003, que la gente no salta por las ventanas de un edificio en llamas atraídos por las mallas que los bomberos colocan para recogerlos, sino porque el edificio se quema.

Sólo revisar las causas del incendio y buscar un modo de extinguirlo, o al menos atenuarlo, evitará nuevas tragedias.

SOCIEDAD - Nuestros años felices

Juan González Febles

LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - Mi primer reloj pulsera lo gané en una asamblea en 1973. Quiero decir que alguien puso en mis manos el cupón que me concedía el derecho a comprarlo. Dijeron que tenía los méritos para ello. Nadie me preguntó si necesitaba un reloj, pero no debía rechazarlo. Decían que lo había ganado.

No sé si esta será la felicidad a que se refiere el Sr. Carlos Lage cuando habló en los festejos del aniversario 45 de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). Esa felicidad que no conocieron los adolescentes y veinteañeros de hoy.

Los ómnibus de aquella época no guardaban mucha diferencia con los de hoy. El transporte andaba mal entonces, sin los camellos. Hoy anda peor. Quizás el Sr. Lage era tan feliz en aquel momento, como lo es su hijo en la actualidad. Suerte de familia. Sinceramente, no sé a qué felicidad se refiere el vicepresidente.

Luego de lamentar el fin de aquella Unión Soviética y rasgar sus vestiduras por lo que perdieron, el régimen de Fidel Castro mira con tristeza al pasado. De veras que extrañan los tiempos en que la factura del fracaso y los excesos la pagaban el imperialismo y Marx y Engels a cuatro manos. Entonces "el futuro pertenecía por entero al socialismo".

El Sr. Lage sufre de nostalgia por aquellos tiempos en que para cursar una carrera, o para trabajar, era menester llenar aquellos cuestionarios llamados "cuéntame tu vida". En ellos se preguntaba si se tenían creencias religiosas, o familia en el extranjero. Quien respondía afirmativamente cancelaba toda oportunidad. Eso es lo que ellos conocen como felicidad.

De aquellos tiempos recuerdo la charada de la infaltable libreta de racionamiento. Si se compraban pañuelos no se podían comprar medias o calzoncillos. ¡Qué sentido más retorcido de la felicidad!

Lo único real de las nostalgias del Sr. Lage fueron las promesas siempre incumplidas de una vida mejor. Todo se perdía en los vericuetos de un futuro lejano e inasible como la línea del horizonte. Pero lo que nunca le faltó a la revolución, y por supuesto a Lage, fue crueldad.

Esa fue su época feliz de fusilamientos rápidos y tumbas anónimas. De cárceles repletas, UMAP y razzias policiales frecuentes; de enviar gente a la cárcel por gusto o por ejercicio inmodesto del poder. Se podía encarcelar a un ciudadano para quitarle su automóvil o su amante.

De aquella felicidad, a mi personalmente, me queda que opté por ser diferente. Preferí a los Beatles y los Rolling Stones. Pero mi mayor acierto fue nunca haber confiado en ellos. Haberles escatimado con tiempo mis sueños y mis parcelas personales de intimidad.

Nuestros años felices están por llegar. Llegarán con la democracia. Serán de libertad y derechos para todos y también de mucho trabajo. Alguien deberá arreglar el desastre nacional. Esos serán nuestros años felices. jgonzafeb@yahoo.com

SOCIEDAD Rejas nada mas

Rafael Ferro, Abdala Press

PINAR DEL RIO, Cuba – Julio (www.cubanet.org) - Cuba es una inmensa reja. Hay rejas por todas partes. Si alguien protesta por hambre, es puesto tras las rejas. También corre la misma suerte quien intente vender algo de su propiedad. Si usted es cubano y vive en la isla, no puede vender su auto, tampoco su moto ni el cerdo que crió; pueden ponerlo tras las rejas.

Rejas por doquier. Si es opositor al régimen, tras las rejas en juicio sumario. Si no encuentra trabajo y no le cae en gracia al policía de barrio, candidato a las rejas, en fin, todo rejas.

Y como si fuera poco, los mismos ciudadanos ya se van imponiendo sus cuotas de rejas; una manera de encierro privado, independiente, opcional. Ahora, el que tiene un poco de dinero, manda a confeccionar sus propias rejas a soldadores callejeros.

Rejas en los portales, rejas para las ventanas, su asignación de rejas también para las puertas. Y de buenas a primera cada cubano se ha convertido en un prisionero de si mismo.

Nunca me gustó ver pájaros enjaulados ni pequeños árboles de parques con esos enrejados circulándoles los troncos para impedirles daños ocasionales. Los pájaros y los árboles son incompatibles con las rejas. Los seres humanos también.

Cuentan los más viejos que antes cada casa cubana enseñaba hacia la calle sus puertas abiertas de par en par, sin miedo a nada, como invitando al caminante a entrar para conocer gentes buenas. Eso quedó en el recuerdo.

Ahora se han cerrado las puertas, y como si no bastara, llegan las rejas, la macabra moda obligada del auto encierro. Tanto hierro a la vista, aplasta.

Es una moda obligada. No hay otra salida en un país en el que el índice delictivo se dispara en ascenso, la escasez está al orden del día y cada cual, por desgracia, se va individualizando.

Eso tenemos, eso nos queda, nos han dejado eso: la prisión pequeña con los gritos de tantos ahogados tras los muros de la injusticia, y la prisión grande, esta isla toda que caminamos día a día los aparentemente libres, sobresaltados por el resplandor de las antorchas que van soldando los entarimados ferrosos de cada vivienda. Nuestra única opción, rejas… rejas nada más.

SOCIEDAD
¿En defensa de la niñez?

Juan González Febles

LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - El gobierno de Fidel Castro juzgará a las siete madres involucradas en la abortada operación de tráfico humano de Pinar del Río. Inexplicablemente no se anunció proceso militar para las tripulaciones de las unidades guardafronteras involucradas en ese evento. Tales unidades, mataron a contrabandistas en un episodio clásico de uso exagerado de la fuerza o brutalidad policial.

La declaración que tiene por título, "Nada ni nadie puede poner en peligro la vida de un niño", aclara parcialmente la posición oficial. La misma fue dada a conocer en esta capital y ofrece un enfoque extravagante sobre éste y otros episodios de salidas ilegales de la Isla. Digo extravagante, porque se culpa a la Ley de Ajuste Cubano, una vez más, por la recurrencia de estas situaciones.

Los 39 participantes en este episodio permanecen incomunicados y como ya es costumbre, privados de las garantías mínimas. Aunque la declaración guarda sus más amenazantes matices para las siete madres, todo parece indicar que serán condenados todos los adultos.

La hipocresía en la posición gubernamental es obvia. Está fresco en la memoria el hundimiento del remolcador 13 de Marzo. Ninguno de los responsables directos de aquel crimen fue procesado. Ni los autores intelectuales de la orden criminal de hundirlo ni los viles ejecutores de la misma.

En el reciente incidente de Pinar del Rio, el gobierno argumentó que socorrió a 39 personas entre las que se contaron, 14 mujeres y siete niños. Los niños están comprendidos en edades entre los 23 meses y los 14 años.

Abril es mes de connotación trágica en la vocación sumaria del régimen. En abril de 2003 fueron juzgados de forma sumaria y sin garantías, tres infelices jóvenes negros. Los tres desventurados fueron fusilados a la carrera. Intentaron secuestrar una embarcación para escapar del infierno doméstico. En aquel momento, el régimen argumentó que lo hacía para impedir una intervención militar norteamericana.

También en abril de 2003 comenzaron los juicios contra los opositores y periodistas víctimas de la Primavera Negra de ese año. No hubo absoluciones y sí condenas exageradas para hombres inocentes.

En tiempos de crisis -artificial o real- el régimen cubano es terrible. Si a esto le agregamos el desprecio y el odio que siente contra el pueblo cubano, es fácil deducir quién pagará los platos rotos.

Cuando se produjo la inusual campaña diplomática del ex embajador de los Estados Unidos James Cason, algunos pensaron que el diplomático sería expulsado de la Isla. No fue así, el gobierno cubano encarceló a 75 cubanos y les acusó de conspirar con Cason. No es de extrañar que ante una nueva situación, la soga vuelva a romper por lo más delgado, esto es: las siete madres.

A la retórica hueca de la Batalla de Ideas, poco le faltó para canonizar a Elizabet Brotons, la madre de Elián, el ex niño balsero y hoy niño pancarta y con discursos. Se dijo que fue "engañada" y afrontó el tibio, azul y peligroso Estrecho de la Florida con su hijo sólo por esta razón.

No se dice una palabra sobre las verdaderamente injustas y draconianas leyes migratorias cubanas. Tales leyes cuentan con un abultado expediente de familias separadas y rehenes tomados por la fuerza. El gobierno de Fidel Castro, por irrespetar leyes, pasa por alto hasta su propia legislación.

Las siete mujeres, pudieran sufrir, entre otras cosas, la separación de sus hijos. Esto, por violar los procedimientos migratorios y no educarles en los principios de la revolución de Fidel Castro. Se argumentará como razón priorizada haber puesto en peligro la vida de los infantes.

Los niños eventualmente se convertirían en "hijos de la patria". Esta forma de bastardía política forma parte de la realidad nacional.

Las personas que caen bajo este aciago rubro, terminan en muchos casos como miembros de tropas élite o como números en los cuerpos represivos de la dictadura.

Sobre el muerto y los heridos a partir del comportamiento violento de las tropas guardafronteras, el gobierno no hace comentarios. Insiste en guardar el silencio con que trató de desligarse del crimen del remolcador 13 de Marzo y la impunidad de aquellos perpetradores.

PINAR DEL RIO - Obreros tabacaleros. ( Foto: Corbis )

LABORALES
Tabaco e incoherencia

Oscar Espinosa Chepe

LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - En su artículo "Apuntes para una información incompleta", del 22 de marzo, Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, desafortunadamente, como en otras ocasiones, sólo brinda su versión, y deja a los lectores a merced de su conocida "imparcialidad".

El motivo ha sido una crónica de una agencia de prensa española sobre la visita realizada a cosecheros de tabaco en Pinar del Río, donde, según Granma, se juzga incorrectamente que "…las jornadas de nuestros hombres de campo son extenuantes y mal remuneradas". De todas formas, de la información publicada se derivan algunas preguntas que sería de utilidad que el vocero gubernamental aclarara.

Resulta evidente que cualquier actividad laboral agrícola es fatigosa y extenuante, mucho más si es realizada en el trópico bajo el quemante sol. A lo cual se agrega, en nuestras condiciones actuales, una escasez de recursos siempre constante, capaz de desanimar hasta al Cándido de Voltaire. De ello se puede concluir que la calificación dada a la naturaleza del trabajo que efectúan los obreros agrícolas cubanos en el cultivo y recolección del tabaco en modo alguno es errada.

Por supuesto, podrían añadirse labores agrarias aún más penosas, como son, sin lugar a dudas, las relacionadas con la caña de azúcar, en las cuales el salario percibido es todavía inferior al obtenido en las relativamente priorizadas faenas tabacaleras.

En cuanto a que los obreros simples son mal remunerados por el trabajo, el propio Granma, en su artículo, se encarga de corroborar lo apuntado en la crónica que critica, al señalar que "…reciben alrededor de 18 pesos y 35 centavos de peso convertible (CUC) diariamente, si cumplen con la jornada".

Para obtener un CUC, oficialmente un ciudadano tiene que pagar 25 pesos corrientes, de lo cual se deriva que por una jornada de trabajo en el tabaco un trabajador simple recibe un equivalente de 1.07 CUC. Hay que señalar que un jabón de lavar es vendido en las tiendas del estado en 45 centavos de CUC, por lo que debe emplearse casi media jornada para poder lavar la ropa.

Claro, si el obrero quisiera adquirir artículos de producción nacional, como un litro de aceite comestible (2.15 CUC), un kilogramo de pollo (2.75 CUC) o un kilogramo de leche en polvo (5.75 CUC) podría deducirse con facilidad la obligatoriedad de emplear varias jornadas para satisfacer la necesidad del obrero y su familia de cualquiera de esos artículos, imposibles de cumplimentar actualmente con los productos subvencionados vendidos en el marco del racionamiento.

De lo anterior se deduce que lo apuntado sobre la mala retribución de los trabajadores tabacaleros cubanos es lamentablemente cierto. En caso de que la intención del articulista de Granma fuera señalar que los obreros tabacaleros por día de labor reciben un ingreso de 18.35 CUC, equivalentes a 458.75 pesos corrientes diarios, esto sería absurdo, en un país donde un cirujano especialista de primer grado recibe un salario mensual de 573 pesos corrientes, o sea, 22.92 CUC.

En realidad, como citamos con anterioridad, dentro de la extrema precariedad presente en Cuba, la actividad tabacalera ha tenido determinada prioridad en la asignación de recursos. Así, también ha disfrutado de ciertos incentivos, inexistentes en otras áreas de la agricultura. Algunas áreas han sido entregadas en calidad de usufructo a cosecheros privados, y como casi única excepción en la agricultura cubana se ha permitido que la mayor parte de la producción de la solanácea esté en manos privadas. Además, han sido establecidos ciertos pagos a los cosecheros, y en menor escala a los trabajadores, en moneda convertible, como estímulo al avance del exigente y especializado cultivo.

Hay que recordar que el tabaco es un rubro esencial en las deprimidas exportaciones cubanas. Como promedio, representó en el período 1999-2004 el 11.6% de las ventas totales al exterior, con un mercado relativamente sólido, y ocupa el tercer lugar en importancia dentro de los fondos exportables, detrás del níquel y los productos de la industria azucarera. Tampoco puede soslayarse la existencia de fuertes vínculos de negocios del estado cubano con importantes consorcios extranjeros, lo cual ha significado mayor acceso a recursos, a la vez que significativos compromisos con el desarrollo de la producción.

La priorización del tabaco, con los mencionados estímulos y la creciente participación del sector no estatal en la producción, permitió determinada recuperación de los niveles productivos (ver Cuadro) que a causa de la crisis cayeron en la primera parte de los años 1990 en un 43% respecto al promedio del período 1986-1990. De todas formas, a pesar de la relativa mejoría registrada, todavía no han podido alcanzarse los volúmenes precrisis cosechados.

Producción de tabaco

Período

Producción anual promedio (1)

Relación 1986/90 = 100

Producción anual promedio (2) sector no estatal

Relación en % (2) / (1)

1971/75

39.0

95.1

32.0

82.0

1976/80

35.3

86.1

27.5

79.0

1981/85

44.0

107.3

32.0

73.0

1986/90

41.0

100.0

30.4

74.1

1991/95

23.3

57.0

18.7

80.2

1996/00

32.6

79.5

30.0

92.0

2001/04

31.0

75.6

30.0

97.0

Unidad: miles de toneladas

Fuentes: Comité Estatal de Estadísticas, Oficina Nacional de Estadísticas

Llama la atención en el artículo de Granma la referencia a la "tensa" situación de muchos campesinos españoles. No hay que dudar la existencia de problemas en el agro ibérico. ¿En qué país no hay problemas económicos y sociales por resolver, en especial en la agricultura? Lo interesante es que Granma la tome con España, una nación que desde que pacíficamente se liberó del franquismo ha tenido un crecimiento de su Indice de Desarrollo Humano que la ubica prácticamente entre los 20 puestos de las sociedades más avanzadas del planeta en materias económicas y sociales.

Sería más provechoso para Cuba que Granma dedicara sus esfuerzos a denunciar el caótico escenario nacional, y se abstuviera de buscar la paja en el ojo ajeno, cuando se tiene una viga en el propio. De paso dejaría de hacer el ridículo.

 

OLA REPRESIVA
Carta de Jorge Olivera a los jefes de estado y gobierno de la Unión Europea, Canadá y Estados Unidos

LA HABANA, 24 de febrero (Jorge Olivera) - Excelencias: En vista del notable deterioro de la represión en Cuba contra todo ciudadano que ejerza derechos consignados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, he determinado dirigirme a ustedes con el deseo de pedirle, hoy más que nunca, su solidaridad y apoyo.

Las acciones emprendidas por el gobierno en los últimos meses llegan a niveles tales que bien podrían considerarse en los ámbitos del terrorismo de estado.

Turbas alentadas por la policía política han protagonizado sendas golpizas, allanamientos, entre otras formas de asedio no menos alarmantes.

Lo peor de toda esta espiral represiva es la impunidad de los hechos. Las víctimas reales y potenciales se encuentran en absoluto desamparo, pues no existe ninguna institución dentro del país para implementar las denuncias pertinentes.

El Partido Comunista monopoliza, desde hace más de 47 años, conceptos como patria, nación, estado, sin dejar espacios cívicos para quienes difieren de los lineamientos ideológicos vigentes.

El terror ha cobrado una dimensión que mantiene a la familia cubana en un permanente susto. La indefensión y la crueldad de los represores ha enraizado la doble moral y el silencio de la mayoría, que teme ir a la cárcel o recibir el estigma de ser un contrarrevolucionario e inmediatamente pasar a la marginación y a sufrir otros castigos inherentes a un sistema que institucionaliza el atropello sin que nada le importe.

Puedo dar testimonio del abuso y la crueldad. Fui sancionado a 18 años de privación de libertad en abril de 2003, por ejercitar el periodismo sin la supervisión de los censores oficialistas. Enfermo, me recluyeron en una celda apenas alumbrada y saturada de insectos. Tuve que beber agua contaminada y la comida era regularmente servida en estado de putrefacción.

El 6 de diciembre de 2004, después de 20 meses y 18 días sometido al más cruel de los tratos, las autoridades penitenciarias me concedieron una Licencia Extrapenal por motivos de salud.

Ahora pretenden devolverme a la cárcel. No se permite ni a mí ni a mi familia partir al exilio. Las autoridades migratorias de Cuba nos niegan el permiso de salida, un procedimiento que refleja en que país estamos viviendo.

Para desestabilizarme psicológicamente y agudizar mis padecimientos del colon, funcionarios de un Tribunal del municipio donde resido me comunicaron nuevas disposiciones que buscan además la humillación y el chantaje.

Desde el 21 de febrero se me prohíbe salir de los límites de Ciudad de la Habana sin una autorización del Tribunal, tampoco participar en festejos y eventos públicos, y me quieren situar en un empleo decidido de antemano por la instancia judicial que supervisará la conducta junto a miembros del Partido, sindicato y otros del centro donde finalmente me asignen.

De incumplir con lo establecido, se me amenaza con el retorno a la prisión. Las intenciones son marcadamente arbitrarias y torturantes, por lo que les reitero su atención sobre cuanto pueda ocurrirme en lo adelante.

Los exhorto encarecidamente a que utilicen sus buenos oficios a favor de quienes en Cuba abogan por la reconciliación, el tránsito pacífico a una democracia y el pluralismo.

 

Febrero 1, 2006

Castas de autos

Reinaldo Cosano Alén, Lux Info Press

LA HABANA, Cuba - Febrero (www.cubanet.org) - En Cuba, las chapas o placas de los carros marcan diferencias muy específicas de categoría jurídica, social y de control policial para sus propietarios o para quienes manejan el vehículo.

Pareciera sólo una curiosidad tanta diferencia de colores, letras y números impresos en la matrícula, pero significan mucho más: la división establecida en una especie de castas de autos, como reflejo de la estratificación de la sociedad cubana.

Con los autos existe un apartheid semejante al de los hoteles. El ciudadano cubano, aunque cargue dólares en sus bolsillos, no puede alojarse en un hotel. Si es extranjero, o cubano residente en el exterior, las puertas del hotel siempre estarán abiertas.
Conductores de autos con chapa de las primeras categorías encontrarán más facilidad en sus desplazamientos viales, y una actitud más condescendiente por parte de todos al transitar por las calles y carreteras de la Isla.

La última categoría de la escala social automotriz está destinada al tractor. Dedicado a las faenas del campo, y lejos de la vista de sus congéneres "ricos" y "menos ricos", a estos humildes equipos campesinos no les otorgan el ornato de la chapa. Son desclasados, proletarios del campo.

No obstante, en situación peor se encuentra el "rikimbilis", neologismo criollo que designa el artesanal híbrido de bicicleta y motor al que las autoridades no sólo excluyen de las categorías viales, sino que persiguen sin tregua.

El artefacto no tiene autorización para circular. Sin embargo, por ciertas zonas y a determinadas horas sus propietarios los emplean para aliviar la crítica situación del transporte público, exponiéndose a la multa y al decomiso del vehículo.

La especificidad legal de los autos es la siguiente:

- Chapa blanca: funcionario de primer nivel de dirección del país.
- Chapa marrón: funcionarios autorizados.
- Chapa azul: cubanos. Los vehículos al servicio del protocolo llevarán una calcomanía en el parabrisas que los identifican.
- Chapa amarilla HK: cubanos y extranjeros.
- Chapa anaranjada: empresas de capital totalmente extranjero, operadores extranjeros de zonas francas, prensa extranjera, instituciones religiosas y vehículos pertenecientes a cubanos (empresas mixtas) asignados a trabajar con funcionarios extranjeros. La prensa extranjera lleva una calcomanía que la identifica: P. Ext.
- Chapa negra: Los funcionarios del servicio diplomático. D: diplomático; C: consulado; E: externa.
- Chapa color vino: turismo extranjero.
- Color rojo: pérdida o en trámites técnicos y prueba. Deterioro.
- Color verde claro: Ministerio de las Fuerzas Armadas
- Color verde olivo: Ministerio del Interior.

La chapa roja merece un último comentario. Llama la atención una gran cantidad de vehículos circulando con esta matrícula, pero no tanto por pérdida, deterioro o prueba técnica, sino por robo de placas, las que se destinan a la confección clandestina de artículos como manillas, aretes, pulseras y otros.

 

Enero 20, 2006

Las razones de Nefasto

Víctor Manuel Domínguez, Lux Info Press

LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) - Nunca un refrán cobra mayor vigencia que cuando se dice que los cubanos se le escaparon al diablo.

Hay que ver con cuánta intrepidez se adaptan al azufre, los tarros, los tridentes y las colas que han debido enfrentar casi cincuenta años sin renunciar al paraíso prometido, aún medio de las llamas, los humos y las señales del más acá y el más allá que los circunda y separa por la bendita maldad y circunstancia del agua por todas partes.

Sólo hay que desandar las calles, leer o escuchar las noticias que nos llegan de todas partes, ya sea a través del murmullo traicionero, amistoso, acobardado, de boca a oído, de oído a boca y así hasta el infinito de la Isla. O luego de un estentóreo grito que nos cura en salud al alma apocalíptica de los predestinados a brillar aunque sea en las orillas del Egeo, las nieves del Kilimanjaro, las cataratas del Niágara o el cráter del Popocatepel.

¡Qué vergüenza saber que aquel supuesto genovés, Cristóbal Colón, andaba en alpargatas de corte en corte -por supuesto, no de cañas- de la seca a la meca y del yin al yan, rogando unos dineros para hacerse a la mar en unas carabelas que hoy, 500 años después, causan risa al cubano de tan enmaderadas, tan hechas al ajetreo marino, y protegidas de los rayos del sol y de la bulimia de los tiburones.

Lo que llevaban de comer y de beber en sus abultados vientres de madera es Niña Curiosa, La Pinta entrometida, y La Santa María en su búsqueda de los caminos del oro y los enrevesados trillos de la fe, no lo ha visto una familia cubana ni aunque su residencia en la tierra más bella que ojos humanos vieran haya durado medio siglo. Y mucho menos las balsas marineras Tres Palos al Garete y La Estampida, o el catamarán El Exodo Infinito en su fallido viaje por encontrar raíces en los pantanos de los Everglades.

¡Ni Jasón y los argonautas que buscaban el Vellocino de Oro de un carnero con igual insistencia que un cubano la carne de res en la capital; ni Juan Ponce de León tras la Fuente de la Juventud a falta de Viagra, o Alejandro de Humboldt ante otra cosa que hacer cazando maripositas y lagartijas por las enmarañadas selvas amazónicas y las fiebre-amaríllicas costas del Caribe, han puesto tanto tesón en conquistar el mundo con su presencia, ya sea limpiándolo con sus habilidades o sanándole con una dosis de realismo mágico cuyo poder sólo surte efecto en el extranjero!

Los cubanos llegan -al mundo- y se van, como diría el poeta.

Por eso es tan dolorosa la simpleza de culpar a una Ley, por mucho ajuste que tenga, del afán de conquista de los cubanos, de calificar como récord en la última década que más de 2,600 marineros en tierra de la isla intentaran llegar a Estados Unidos en 2005, a pesar de las 26 tormentas y catorce huracanes que azotaron durante meses el Atlántico, el Caribe y el Golfo de México.

Lo mismo que a los españoles se les sube la bilirrubina con las corridas de toro, a los mexicanos con la lidia de gallos, a los pandilleros del Bronx con la práctica de tiro en medio de los parques y las escuelas, a las guerrillas colombianas y a los paramilitares con el secuestro y degollina de cualquier inocente, a los cubanos se les desborda cazando huracanes.

Es hora de poner fin a esas teorías y a otras no menos endebles, como la que dice que abandonan el país por falta de recursos para vivir, sueños que soñar y entuertos que deshacer.

En Cuba hay de todo. ¿Cómo es posible entonces, en qué cabeza cabe, en cuál esquina del corazón puede tiritar el deseo de abandonar un país con educación gratuita para todos hasta el nivel universitario? ¿Quién se aleja sin mirar atrás del único lugar del mundo donde el aumento del salario y de las pensiones por la Seguridad Social no lo brinca un chivo por lo elevado, y mucho menos se las come porque no les alcanza ni para empezar? ¿Dónde se ha visto decir adiós a un gobierno que garantiza la salud gratuita, la suficiencia alimentaria, que mantiene subsidiados los alquileres del agua que no fluye y la luz que apenas ilumina, pero existen, y las propiedades de millones de viviendas a punto de derrumbarse, aunque en pie como las malas ideas de nuestros detractores?

Si estos no son recursos suficientes para vivir, un medidor del nivel de vida ejemplar, que venga un haitiano y los compare.

En cuanto a la cantidad de sueños que soñar, ni el número de estrellas se les acercaría, pues son tantos y posibles que bien vale la pena seguir pensando en la luna de Valencia hasta que se hagan realidad.

¿Cómo no tener fe y posibilidad real de que un día cualquiera usted despierte y le den los buenos días, tenga leche para el desayuno, no tenga que inventar el almuerzo y la comida, haya agua en la pila de la ducha -y ducha-, pueda salir a pasear sin que le pidan el carné, no tener que sortear a los jugadores de dominó en medio de la acera, vadear un tambucho de basura desbordado, pensar en la caída de un balcón que aplaste su esqueleto, no aguarde un apagón, pueda planear un viaje a donde le dé la gana y sin permiso de salida o entrada, exprese lo que realmente siente sin miedo a ser reprimido, pueda escoger para su hijo la educación que quiera, no ser candidato a la peligrosidad social por sus ideas, en fin, civilizarse y decidir los rumbos de su vida?

Aunque una sociedad con todas estas cosas resueltas sólo es posible en los libros de cuentos infantiles y en la propaganda subversiva y los cantos de sirena del capitalismo, según nos enseñaron, no podemos cejar en el propósito de lograrla.

Eso sí, no podemos negar que aún subsisten alrededor de dos millones de trabajadores y miles de dirigentes corruptos, fundamentalmente por culpa de los agujeros negros en la capa de ozono, el deshielo de los glaciares y la Teoría de la Relatividad de Einstein, que sumados al deseo o la necesidad de sobrevivir bajo una economía desbordada de buenas intenciones en contraposición a la del capitalismo salvaje, incitan a robarse, desviar, sustraer, malversar hasta las huellas de cualquier producto comible o tomable como terapia contra la ansiedad.

Por eso es que aseguramos que hay que ser masoquista de campeonato para abandonar la tranquilidad ciudadana que reina en el país, el sosiego de unas tardes bucólicas o llenas de humo y ruido a la orilla del mar, al centro de la Isla, mientras pasan los años.

Es difícil creer que alguien abandone su terruño en medio de victorias y de logros jamás vistos en el universo. Si los cubanos se van, es por sembrar su alegría de vivir entre los metalizados norteamericanos, los xenófobos europeos, los ladinos asiáticos y los preteridos africanos.

Si deciden lanzarse a la mar aunque sólo lo hayan visto en fotos, es por el hábito de aprendizaje, el espíritu de combate, su afán de lucha y su entrega desinteresada e internacionalista a los avatares de otros pueblos con disímiles tradiciones y costumbres.

Y fíjense si es por humildad, que lo mismo se encuentra a un cirujano manejando una aspiradora en una clínica privada de Tegucigalpa que a un ex volibolista del equipo nacional de Cuba de profesor de baile en un dancing light de Roma, a una licenciada en lengua inglesa de mesera multioficio en un puticlub de Madrid o a una profesora de canto como doméstica en la casa de un turco con sordera en Izmir.

Si llevan algo en su alma es la melodía de la Bayamesa, pues jamás muestran afán de consumo, nivel de especulación ni otras deformaciones desaparecidas de Cuba cuando inventamos el hombre nuevo.

Esas son algunas de las razones por las cuales, con ciclón o sin ciclón, los cubanos se van. En medio de una balacera, los cubanos se van. Dejando atrás tradiciones, familiares y amigos, los cubanos se van.

Así que no me vengan con cifras de escapados, aspirantes al sorteo, listas de quedaditos ni otras fórmulas de disfrutar la Isla desde un ángulo exterior, pues como dice la parodia que hice sobre una canción de moda, "hay razones que hiede, razones que huelen, razones que salvan y razones que matan". Y en eso, al cubano también le sobra la razón.

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ECONOMIA INFORMAL
Los sitiados

Rafael Ferro Salas

PINAR DEL RIO, Cuba - Enero (www.cubanet.org) - Cuando se camina por esta ciudad se respirar el desaliento. Es una ciudad del interior de Cuba. Está a una distancia de ciento setenta kilómetros al oeste de la Habana.

Usted se preguntará qué tienen que ver esos datos con el desaliento que se respira en la ciudad. Yo le respondo que la relación está en eso, en que es una ciudad de Cuba. Hace mucho rato ya que el desaliento pasó a ser en Cuba el deporte nacional. Antes era el béisbol. Basta mirar al rostro de las gentes para darse cuenta de que son prisioneros de sí mismos.

Es lógico; uno tiene que sentirse muy desalentado en una ciudad donde el paisaje que domina está matizado por operativos de la policía a todas horas; registros sobre las personas y detenciones.

El discurso político cubano tiene ahora como planteamiento principal la lucha contra la corrupción, pero ¿quiénes son los corruptos en esta Cuba desde hace cuarenta y siete años? Esa es una interrogante con muchas respuestas.

En cada esquina hay una persona tratando de sobrevivir bajo el fantasma de la escasez constante. Desde que esa persona sale de su casa, tiene que inventar las mil y una maneras de "escapar". Ese escapismo involucra a esa persona -sin darse cuenta apenas- en la ilegalidad.

Si usted sale a la calle a buscar quién le venda un trozo de carne de cerdo, pescado o pollo, tiene que hacerlo bajo la mirada del argos de mil ojos -la policía. Un trozo de carne sólo aparece a la venta en el mercado subterráneo.

Nunca intente salir a la calle procurando comprar un pedazo de carne de res; es una carne prohibida en Cuba y usted puede ser condenado a veinte años de cárcel si se atreve a comprarla.

Ahora las fuerzas de la policía están llevando a cabo grandes operativos contra los vendedores particulares. Esos vendedores son la vía de escape para los ciudadanos ante el fantasma de la escasez, pero las autoridades de la isla tienen ya fichados a esos vendedores como corruptos.

"Esto es pasajero, al fin y al cabo nadie va a acabar con la ilegalidad en este país", dice un señor que hace fila en una bodega para comprar la asignación que le corresponde por la libreta de racionamiento, implantada en Cuba desde los años sesenta. "Lo que nos venden por la libreta no alcanza ni para comer una persona", enfatiza el señor de la fila. Algunos de los que están con él en la fila apoyan lo que dice, otros prefieren callar para no complicarse la existencia -en Cuba también está prohibido hablar lo que no se orienta decir.

Los operativos policiales siguen. Los ciudadanos involucrados en esos operativos pagan grandes multas y pierden propiedades que les son confiscadas. Son riesgos que hay que correr para evitar morir de hambre.

Al margen de todos estos peligros y prohibiciones hay una nueva clase: los funcionarios estatales. Son los intocables de hoy. Ellos no enseñan el rostro del desaliento por ninguna parte. Sus hijos y esposas visten las mejores ropas, comen las mejores carnes -de res incluida. Todo esto es por asignación del estado. Son los nuevos ricos de esta ínsula "revolucionaria y socialista".

 

Diciembre 7, 2005

La cocina cubana ha perdido su magia

Reinaldo Cosano Alén, Lux Info Press

LA HABANA, Cuba - Diciembre (www.cubanet.org) - Al perder su toque distintivo pareciera que la sabrosa cocina cubana de antaño quedó sin alma, al faltarle los condimentos de siempre que le daban su magia especial.

Sin explicación razonable, los sazonadores tradiciones, en especial los llamados secos, en grano, hoja o molido -e incluso algunos propios del país- desaparecieron de las bodegas hace más de cuatro décadas.

El antiquísimo refrán "El amor entra por la cocina" ya no vale en Cuba. Tampoco el pícaro piropo a la mujer cubana: "Si cocinas como caminas me como hasta la raspita", tiene sentido. En todo caso el Cupido de los cubanos aguarda -arco y flecha en mano- agazapado en cualquier cola de pizzería.

La pizza y el espagueti se han convertido en la más socorrida comida, quitándole ventaja a los mismísimos italianos, sus inventores. Excepto el imprescindible puré de tomate, apenas requieren de otros condimentos. Ya es un respiro, independientemente de la carencia de otros alimentos, o la poca posibilidad de combinarlos.

En la Cuba actual, el sazonador universal continúa siendo la sal común, seguida del vinagre, el zumo de limón o la naranja agria. Basta de contar. Se come para aplacar la urgencia del hambre. En el hogar común no cabe hablar de arte culinario, reservado a la sección de recetas de cocina y recomendaciones gastronómicas en algunas publicaciones, por lo general bastante alejadas de la realidad cotidiana del yantar.

Algunos tipos de condimentos el estado los oferta sólo en moneda dura, casi a precio de oro. Pareciera una absurda vuelta a la Edad Media en Europa, cuando las especias eran tan escasas como caras, llevadas desde el lejano Oriente arrastrando grandes peligros.

Los comerciantes las pesaban en gramos, en presencia de testigos, con las puertas bien cerradas para evitar que cualquier repentina corriente de aire pudiera arrastrar una pizca siquiera de las aromáticas especias.

Si los vaivenes del clima, mercado y bolsillo lo permiten, ají, ajo y cebolla ingresan en la lista de sazonadores naturales.

Las especias nunca faltaron en la cocina criolla. A los condimentos autóctonos se sumaban los propios de la Península y los que a ésta llegaban procedentes de otros confines.

España negó obstinadamente a su "más preciada joya del joyero español" las libertades políticas que demandaba, pero nunca negó a sus súbditos de Cuba que comieran bien y sabroso.

Antes de 1959 hubo marcas comerciales como El potro, Bijol y Tuppy, especializadas en el envasado, distribución y venta de los más variados condimentos. Hoy todas desaparecidas sin sustitutos, a no ser marcas extranjeras con variedad mínima, principalmente con cubitos de sopa concentrada, que las amas de casa emplean como condimento al faltarles éstos.

Como prueba inequívoca de que los naturales de Cuba empleaban sazonadores en sus comidas, Cristóbal Colón, en su primer viaje anotó en su Diario: "También hay mucho ají, que es su pimienta".

El ají guaguo (Capsicien frutescens) era muy usado por los indígenas en Cuba en sus sopas a base de casabe, pescado y carnes. El nombre del caldo, ajiaco, aún se conserva. También la bija (Bixa orellana), se empleaba por los indios como adorno corporal, ritual y para pintar de amarillo sus cuerpos cuando iban a guerrear para influir miedo a sus enemigos. También en sus comidas.

La bija -más conocida como bijol, semilla pulverizada inocua, que imprime fuerte color amarillo-anaranjado- ha sido de amplio uso en la cocina cubana para confeccionar el gustado arroz amarillo.

Para hacer menos insípidas las comidas, el cubano ha tenido que preparar huertos en patios y jardines, y sembrar plantas aromáticas como el culantro, orégano de la tierra, ají y naranjo agrio. Tímidamente también aparecen en los mercados agropecuarios. Pero algunos sazonadores como el azafrán, tomillo, alcaparra, clavos de olor, pimienta -picante y dulce- y nuez moscada, ni en sombras se les ve.

Las últimas generaciones de cubanos no conocen ni forma, olor y sabor de estas especias. Han sufrido un verdadero exorcismo de la cocina cubana, antaño rica en combinaciones llegadas de África, Asia, América, España y de la misma Isla.

En la Roma imperial se podía negociar la libertad de un esclavo por un kilogramo de pimienta. ¿De dónde se podría obtener en Cuba esa cantidad de pimienta para cualquier importante transacción comercial?

¡Qué botarates nos parecen hoy los ingleses del siglo XIV, que podían cambiar medio kilogramo de nuez moscada por tres carneros adultos!

Muy pensativos quedamos al conocer que un papiro egipcio fechado en el año 2000 a.d.c. refiere las propiedades culinarias y medicinales de algunos condimentos que usaban.

¿Qué dirían los españoles si les quitaran su canela, clavo, tomillo, ajo, azafrán y las alcaparras?

¿Qué serían los italianos sin sus imprescindibles puré de tomate y albahaca como saborizantes naturales? ¿Y los chinos sin su salsa de pescado y soya?

Pareciera, respecto a Cuba, que todos los desafíos y esfuerzos que debió afrontar Colón en su búsqueda de un nuevo camino al Asia para obtener especias resultaron inútiles, y por eso los cubanos de hoy andan también a la búsqueda de un nuevo camino para que no les falten las especias ni tantas cosas que hacen mejor y más digna la existencia humana.

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Vivencias y reflexiones de una española en La Habana

Luz Modrono. 06 de septiembre de 2005.

¿Cómo hacer llegar la amarga visión que de la realidad cubana se obtiene en cuanto se traspasa el umbral de los circuitos turísticos y la planificación gozosa de esa bella isla que, para el consumo placentero del turista, ha desarrollado un gobierno infame que humilla, prohíbe, persigue y ha llevado a su pueblo a la condición de meros supervivientes?

Por fin he llegado a Madrid, pero en mi retina, en mis oídos y en mi memoria persiste vivamente la realidad de un país enajenado, olvidado, justificada la barbarie y la pobreza, la humillación permanente en aras de no sé qué principios que nada tienen que ver con las legítimas aspiraciones de una sociedad libre. Sentir la mirada turbia por el miedo y la desconfianza de los cubanos, el ansía de escapar de una isla que ha sido lugar de origen y alumbramiento y que hoy es una cruel cárcel en la que irremisiblemente están atrapados, sin saber ciertamente el tiempo de condena que aún queda por cumplir, es una experiencia que Poe posiblemente no se atreviera a imaginar.

Los cubanos declaraban en mis entrevistas sentir que son "culpables de algo", que han hecho algo mal a lo largo de la historia, y que son castigados por fuerzas incontroladas, sienten que agonizan entre podredumbre y vejaciones. El pueblo en Cuba ha sido desposeído de sus señas identificativas para verse transformado en masa hostigada y con capacidad de supervivencia en la medida en que son obedientes y sumisos a las órdenes transmitidas desde el poder. Un poder autodenominado "revolucionario" y que lleva casi medio siglo entronizado. Y contemplando indiferente, la agonía de su propio país. País en el que la apostasía se paga con largos años de presidio.

La libertad de pensamiento, la independencia de criterios, la expresión crítica del análisis de la realidad son meras falacias contrarrevolucionarias que ponen en peligro la supuesta estabilidad del régimen. Estabilidad en la que -no me cabe duda alguna tras la observación y conversaciones mantenidas con los cubanos de toda índole y condición- no cree ni el propio Fidel. Porque Cuba es hoy una sociedad descompuesta, hambrienta, agonizante. Y de ello son prueba los actos de terror que sistemáticamente la Seguridad del Estado inflige a la población. Y que van desde los impedimentos legales para resolver cualquier trámite administrativo, a la amenaza, la exclusión social, el despido laboral... y que irán in crescendo en la medida en que los integrantes de la masa condicionada por el poder más vayan individualizándose hasta alcanzar los grados de paroxismo colectivo que son los actos de repudio, los avasallamientos y registros domiciliarios, las detenciones injustificadas, los interrogatorios en la tétrica Villa Marista, la suspensión de juicios, las palizas y las torturas, las condenas por delitos que no tienen visos de realidad, porque en Cuba el gobierno niega la prisión por delitos de conciencia.

El pillaje, la mentira, la extorsión, la prostitución... marcan la personalidad de las calles de La Habana. Y la población, en la que los valores morales y éticos ha sufrido una alteración lingüística, denomina a todo ello "estar en la lucha". Está en la lucha el que roba, el que tima, el o la que se prostituye para poder malalimentarse, el que trafica... Está en la lucha el que, en definitiva, se ha visto obligado por la fuerza del hambre y un sistema político decadente a sobrevivir. Es decir, "roban todos, todos lo hacen. Lo único es que hay que tener cuidado con que no te pillen, pues son cinco años de cárcel", declara uno de mis entrevistados, joven de 23 años hijo de médicos fundadores del PCC y hoy sobreviviente que, de vez en cuando, y "cuando me sale" conduce un viejo "almendrón" de su familia y se dedica a traficar con puros habanos.

Es la lucha cotidiana contra un mundo que se derrumba pero que no acaba de hundirse. Cuando habla, Alejandro se lleva un dedo a los labios, baja la voz y mira desconfiado hacia sus cuatro costados.

Porque en Cuba nadie es inocente, para serlo hay que demostrarlo, y el gobierno tiránico de un enajenado lleno de odio y poder se encarga de que no sea así como arma arrojadiza contra los no-ciudadanos, contra el que se atreve a moverse, a no participar en los actos de repudio, a declararse contrario a tanto despropósito.

Para el gobierno cubano y sus agentes esbirros de la Seguridad del Estado, yo tampoco fui inocente. La Seguridad se presentó en la casa en la que me alojaba y mancilló y violentó mis pertenencias, mis escritos, mi intimidad. Ante mi protesta y petición de una orden de registro que les diera la capacidad de avasallar mi rincón, respondieron con un lúgubre "nosotros no la necesitamos".

Ahí comenzó una experiencia que me ayudó mejor a comprender la valentía, la dignidad, el orgullo de un pueblo que no quiere ser masa. Medió la amenaza contra mí y contra los que me rodeaban y con los que me relacionaba. Bajo la acusación de ser "agente extranjero al servicio de la contrarrevolución", dejando claro el significado de esta frase y la amenaza bien de la tenebrosa Villa Marista o la expulsión del país como "persona non grata", se me exhortó a seguir mi estancia en Cuba como turista y visitando los recorridos turísticos preparados por la revolución.

Fue mi castigo y mi penitencia. Tenía que visitar la tarjeta postal para uso y disfrute de los turistas, confeccionada con hilos de mentiras y falsedades. Me convertí en persona non grata por rodearme de amigos que se habían movido de la foto, por gente que no cabía en la tarjeta postal. Aunque en realidad, ningún cubano cabe hoy en ella.

Por hablar e intentar moverme, olvidando que en la tierra del secuestro nada es permisible sin el conocimiento de su excelencia, por tratar de conocer esta isla desde el otro lado del espejo. Y me transformé en una disidente extranjera, en una opositora, pasando a engrosar la larga lista de personas que, violando el principio universal de libre movilidad, no podrán regresar a Cuba y que, anhelantes, esperaremos que la pesadilla termine para regresar y celebrar en la calle, juntos el fin de una larga dictadura. Y poder abrazar a quienes encontramos en un camino lleno de escollos y prohibiciones, pero valientes y dignos y que nos impidieron abrazar. A pesar de Castro y sus secuaces, mi alma quedó en La Habana y dejé mi corazón llorando.

Las páginas que siguen son un retrato de la Cuba fidelista que tuve la suerte, o la desdicha, de conocer. Retrato que no se queda en la descripción de unas calles o unas gentes sino que pretenden ser una crónica y a la vez una reflexión, testimonios de un mundo decadente, que agoniza. Son el resultado de mis andanzas en la isla, de mis contactos y conversaciones no sólo con miembros de la oposición, sindicalistas o periodistas, médicos, profesores o taxistas... son producto también de mis diálogos con gente común, con gente de la calle, anónima, con mujeres, hombres, niños o adolescentes, estudiantes y trabajadores, excluidos o aparentemente adaptados al sistema. Gente pronto dispuesta a ser fotografiada para sentir que su alma escapa de la isla de las mil cárceles y una sola cara pública, gente deseosa de hablar con quien esté dispuesto a escuchar, para que todos sepan que esta tierra es el reino de la mentira, del engaño, de la burla, para gritar al mundo el estado de oprobio y abandono en el que viven, para que los que venimos de países libres, democráticos donde no nos jugamos nuestra libertad por decir lo que pensamos, sepamos que no es posible vivir con 10 ó 15 dólares mensuales sin convertirse en un ladrón, un estafador o un jinetero. Que ésa es la máxima conquista tras una inamovible dictadura que va camino del medio siglo,

Y es también un grito unánime de socorro porque les hemos dejado a su suerte, porque escondido tras un discurso demagógico, mientras el pueblo perecía, esta dictadura ha sabido encontrar apoyos y justificaciones más allá de sus propias fronteras. Cuba llora y parapetada tras un rítmico son, grita solidaridad.

Dos características comunes definen hoy a todo cubano: el permanente miedo en las miradas, en las actitudes corporales, en el dedo índice llevado a la boca rogando bajar el tono de voz hasta hacerlo apenas perceptible. Miedo a ser oído, a ser detenido, a ser expulsado del trabajo, a que les quiten la licencia de cuentapropista, a no poder comer, a ser vistos en compañías no gratas para el régimen... Miedo que se vence a duras penas pero, que al cabo se vence, porque es mayor la fuerza de la libertad ansiada. Y que se traduce en un deseo de ser fotografiados para conseguir escapar aun de forma virtual, atrapados tras una imagen que ellos no verán.

Y "la visa". Materialización del deseo legítimo de salir de un país que les mantiene atrapados. Visado que es la legitimación, la carta blanca que les permitirá la huida de forma legal. Todo cubano ve en cada extranjero el potencial poseedor de su carta blanca, y no importa la diferencia de edad, el lugar de origen, el dominio de la lengua, la comunión de costumbres o culturas... el objetivo es salir, salir y si es posible evitar el riesgo a ser devorado por tiburones o hundida la barca que, en la desesperación, se contempla en muchos casos como última salida tras agotadas todas las posibilidades, se aferrarán a ella. Sólo hace falta valor. Entre tanto, seguirán llorando y ocultando su amargura tras una cerveza nacional o el son de su ritmo.

Muchos me confesaron que van sonriendo por la calle porque se niegan a que si algún miembro del Partido o de la policía les ve, o les toma una imagen, tras ella quede atrapada la imagen real de la desesperación y la amargura. Triste país éste en el que el disimulo y el miedo viven entronizados dándose la mano.

Cuba sobrevive a pesar de sí misma. El escandaloso estado de abandono y ruina, de devastación de casas, calles y espacios públicos -bien escasos, por cierto, ya que apenas existen parques o centros de ocio- es la imagen de la devastación anímica de la mayoría de la población. Cuba resiste a pesar de la incomprensión de una buena parte del mundo exterior, de la insolidaridad mostrada por los que justifican la existencia de un estado psicópata, consumido en el abandono.

Muchos de los que hoy aún siguen defendiendo la dictadura cubana no han recorrido las calles del país, no han traspasado las fronteras de la ausencia de libertad, no han visto ni oído a un pueblo castigado y humillado. Qué fácil es defender utopías cuando se vive en países donde la amenaza, en todas sus formas y en todas sus manifestaciones, no es la moneda de cambio para seguir subsistiendo. Donde el miedo físico y psicológico no se han adueñado de la convivencia y la propia existencia de sus moradores.

La autora es integrante del Grupo Internacional por la Responsabilidad Social en Cuba.

NOTICIAS DE CUBA
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Mochila al hombro, los médicos cubanos están listos para partir a EEUU

LA HABANA, 5/09/2005 (AFP) - Mochila al hombro y vestidos con su bata blanca, 1.586 médicos cubanos esperan la respuesta de Washington para partir a Estados Unidos y atender a las víctimas del huracán Katrina, una misión que, aunque humanitaria, no consigue atenuar sus tintes ideológicos .

Cada uno, cual si fuese un soldado, se presentó la noche del domingo en el Palacio de las Convenciones ante su comandante, el presidente Fidel Castro, quien pasó revista a su "fuerza" de médicos, reclutada el viernes por toda la isla.

"Han pasado 48 horas y no hemos recibido respuesta alguna a nuestra oferta. Esperaremos pacientemente los días que sean necesarios. Si finalmente no llega respuesta o no fuera necesaria su cooperación, no por ello habría desaliento en nuestras filas", dijo Castro.

No solo mostró ante las cámaras a su ejército de médicos, sino que aumentó la oferta. Castro anunció que la brigada que inicialmente era de 1.100 médicos con 24,6 toneladas de medicamentos ahora sería de 1.586 galenos y 34 toneladas de producto farmacéuticos.

"Estamos listos. Existe un desastre en Estados Unidos, la cobertura médica no es suficiente, pero la traba es lo ideológico. Nosotros lamentamos que se ponga primero el problema político mientras hay vidas que se están perdiendo", dijo a la AFP el médico Rafael Vera, de 43 años.

Sentado en el salón del Palacio de las Convenciones, Vera hace un recuento de su experiencia de 19 años como médico general y miembro de una brigada internacional que lo mantuvo en Brasil durante más de cuatro años.

De su mochila verde muestra uno a uno los medicamentos que carga para atender a las víctimas de Katrina en una primera etapa de emergencia, principalmente equipos de diagnótico y fármacos contra la deshidratación y las infecciones.

"No nos aceptan por culpa de la política, pero para nosotros lo fundamental es lo humanitario, ayudar en estos momentos a evitar las epidemias porque aún hay cadáveres flotando", manifestó.

Marisol Fábrega, de 43 años y con más de una década de experiencia médica, estuvo en Paraguay y Venezuela, y ahora se dice "totalmente dispuesta a ir a donde sea" y en cualquier circunstancia para encarar la crisis sanitaria desatada por Katrina, tras azotar con furia los Estados de Luisiana, Mississipi y Alabama.

"Es bastante inhumano lo que está pasando, que no nos acepten, porque es el pueblo quien necesita la ayuda. El gobierno de Estados Unidos ha sido bien moroso. Todos los que estamos aquí estamos muy bien preparados para cumplir la misión", manifestó.

Llegada de la oriental provincia de Granma, Larissa Blanco, de 29 años, seis de ellos como profesional médico, hizo un llamado para que "nos permitan aplicar nuestro conocimiento y ayudar desinteresadamente".

"Hemos dado un paso al frente para ayudar al pueblo norteamericano", dijo el epidemiólogo Jorge Delgado, de 53 años y quien ha cumplido misiones en Nicaragua, Angola, Guatemala, Honduras, Haití, Paraguay, Zimbabue y Sudáfrica.

Al dirigirse a ellos, Castro los colmó de elogios e insistió en que la cooperación de Cuba no tiene fines propagandísticos o cálculos políticos, pese a que es hecha en momentos en que han arreciados las tensiones entre ambos países.

"Tal vez algunos (...) pensaron que se trataba de un bluff o una ridícula exageración. Jamás nuestro país juega con asuntos tan serios, ni ha practicado nunca el deshonor de la demagogia y la mentira", expresó el presidente cubano.

Esta no es la primera vez que la relación entre La Habana y Washington toca fibras sensibles en medio de una tragedia.

Cuba rechazó ayudas por 50.000 dólares que le ofreció Estados Unidos para mitigar los daños que dejó el huracán Dennis en julio pasado y el Charley en agosto de 2004; mientras que Washington declinó aceptar la ayuda que ofreció el gobierno cubano tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Fidelitis aguda: cuando el salario promedio no llega a un dólar diario

© Ileana Fuentes, julio 2005.

Beatriz es una graduada universitaria de 46 años con 23 años de experiencia en docencia secundaria en La Habana. Hasta este abril que pasó, y basado en la escala salarial, su desempeño y años de servicio, su salario era de 384 pesos mensuales. Cuando comience el curso escolar en septiembre, su salario mensual será de 435 pesos -51 más- gracias a un incremento salarial en el país que entró en vigor en mayo y que sube el sueldo mínimo de 100 pesos a 225. La medida tiene sus excepciones, tal como los sueldos en las empresas del MINFAR -supuestamente envueltas en lo que se llama "perfeccionamiento empresarial"- donde el salario mensual mínimo se elevó a 277 pesos y 88 centavos.

Al cambio de 24 pesos por dólar, el nuevo salario de Beatriz equivale a 60 centavos de dólar diario.

La escala salarial no es la misma de una ocupación a otra. El salario mínimo en ciertas profesiones es más alto. Ejemplo: los trabajadores sociales graduados de programas especiales no-universitarios comienzan ganando 345 pesos -US $14.35- mensuales. Algunos sociólogos cubanos señalan que el gobierno tuvo que incentivar esta carrera ofreciendo sueldos más altos (¡!) dada la crisis social que atraviesa la sociedad cubana. Hay disparidad salarial también entre los maestros llamados emergentes y los graduados universitarios en pedagogía: los primeros, egresados de programas de emergencia de un año de duración, de donde salen con el título de maestro, empezaban con 167 pesos mensuales; los universitarios, egresados de la carrera pedagógica que dura 5 años, con 198. Ahora ambos recibirán 225 como salario mínimo, a pesar de las obvias diferencias. El equivalente: US $9.37 al mes.

Según un líder provincial del opositor Colegio de Pedagogos Independientes, el descontento entre los educadores es tal que hay mayor deserción profesional en este campo -hacia ocupaciones que generen dólares- que en ningún otro. "Las cubanas ya no quieren ser maestras. Las jovencitas saben en la industria turística se resuelve mejor. Además todos saben que jineteando con turistas o con algún novio extranjero se gana el salario de un año en una semana" afirma Miriam García Chávez, fundadora del citado Colegio, que reside hace varios años en California, desde donde se mantiene al tanto de la situación pedagógica en la Isla y en contacto con sus colegas.

Manuel Cuesta Morúa, líder opositor social demócrata, de la raza negra, calificó de "magros" los aumentos salariales en entrevista reciente con France Press. Cuesta Morúa le atribuye el incremento alarmante del descontento público -a un pelo de la violencia, según él y otros líderes opositores- contra el gobierno de Castro a esta medida, y también a "los cortes de electricidad, la mala calidad de los servicios, y la ofensiva contra los cuentapropistas".

Los trabajadores de la docencia y de la salud pública están que arden. Esto tiene serias implicaciones de género, ya que un 70% de los educadores, y un 72% de los trabajadores de salud pública, incluyendo a los médicos, son mujeres. Otros campos también están feminizados: el 72% de los trabajadores en la industria ligera son mujeres; el 35% de los técnicos agrícolas y el 45% de los ingenieros agrónomos, otro tanto. El comercio y las comunicaciones también cuentan con altísimos por cientos de mujeres: el 46% y 50%, respectivamente.

Los estudiosos en materia de género, tanto cubanos como extranjeros, están de acuerdo en que las cubanas han llevado la carga más difícil y dura en estos 46 años del experimento "socialismo o muerte". Las mujeres tienen, además, otras urgencias no resueltas, como las íntimas. Las íntimas llevan cuatro décadas racionadas: hasta hace un año, una caja de uso mensual por mujer, durante 5 meses del año; de un año para acá, durante 7 meses. Muchas mujeres tienen que recurrir a los trapitos, hechos con sábanas viejas y ropa gastada. Claro que pueden comprar íntimas en la chopin con dólares. ¿Qué hacen las mujeres que no reciben dólares mediante sueldos, remesas familiares, u honorarios sexuales?

El aumento salarial no resuelve los problemas cotidianos que enfrentan las mujeres, y el resto de la ciudadanía: como trabajadoras, la violación de todos los derechos laborales, a pesar de las denuncias y exigencias de la Organización Internacional del Trabajo al respecto; como cubana de a pie: transporte ineficiente; escasez de alimentos y medicinas; una economía aún dolarizada en la que ni un sueldo alto resuelve más de 10 o 15 días las necesidades básicas de una familia; apagones programados diariamente entre 14 y 16 horas; escasez de agua; deterioro y escasez de vivienda.

En un reciente editorial, la revista Investors Business Week informaba que "el déficit de la vivienda en Cuba asciende a 500,000 unidades". El gobierno cubano reveló esa cifra hace unos meses, y ahora reporta que 120,000 casas sufrieron serios daños al paso del huracán Dennis. Naciones Unidas estima que este ciclón afectó al 75% de la población. En términos de género, esto se traduce a 4 millones 350 mil mujeres y niñas, el 75% de los 5.8 millones de cubanas en la Isla.

La economista independiente Martha Beatriz Roque estima que el desempleo anda por el 60%, ni remotamente por donde informa el gobierno, que da una cifra del 3%. Algunos sindicalistas independientes advierten que la inflación se acerca al 500%, y explican que en Cuba jamás se han indexado los salarios para que el cubano pueda lidiar con los verdaderos costos de vida. "Los precios de la ropa y los zapatos, cuando llegan a las tiendas" afirma Aleida, una laboratorista de Bayamo, "están calculados a nivel dólar".

Hicimos un muestreo telefónico de precios en tres de las provincias orientales (Holguín, Granma, Santiago de Cuba) y en La Habana, y entrevistamos a seis cubanas de visita en Estados Unidos. De ahí la siguiente información: un par de zapatos "más o menos decente" puede costar entre 40 y 50 chavitos (la nueva moneda convertible, equivalente a dólar) -entre 1,000 y 1,200 pesos, al cambio oficial de 24 pesos por chavito-; y entre 25 y 35 chavitos -unos 720 pesos- en la capital. Una saya o un vestido sencillo puede costar 240 pesos en La Habana, más del sueldo mínimo mensual, digamos, de una conserje.

En cuanto a los alimentos, un estudio hecho en 2004 por el líder opositor Vladimiro Roca, arrojó que un sueldo mensual promedio, si se utilizara solamente para comprar alimentos, alcanzaría para unos 10 días del mes. Hoy la situación es la misma, a pesar del aumento salarial. Media libra de pollo o pescado cuesta 24 pesos; un litro de leche, 30 pesos; 1 litro de yogurt de soya, 15 pesos; 1 aguacate, 5 pesos; 1 fruta bomba entera, 20 pesos; una libra de boniato o malanga, 4 pesos; 1 libra de carne de puerco, hasta 25 pesos. La canasta básica mensual, para seis personas, se mantiene a 18 pesos. Pero….

La ración por persona que conforma la "canasta básica" no alcanza para los 30 días en la dieta de un adulto promedio: 6 libras c/u de arroz y azúcar; _ libra de granos; 4 onzas de café; una bolsa de sal. Los huevos, el aceite, la pasta, el picadillo de soya, el puré de tomate, los perritos, el puerco, el pollo, y el pescado hay que pagarlos aparte, y racionados: 6 huevos por persona al mes; _ libra de pollo. La carne no está a la venta en ningún mercado. La leche -racionada a un litro diario, que cuesta 1 peso- se vende sólo para consumo de los niños hasta los 7 años. Entre los 7 y los 12 años, los niños consumen yogurt de soya, racionado a 15 litros al mes, también a peso el litro. La mantequilla, aceite adicional, puré de tomate y mayonesa sólo pueden comprarse en la chopin, a entre 2.55 y 5 dólares, según el producto.

De más está decir que Juana la cubana puede comprar algunos de estos artículos en bolsa negra, si tiene dólares o chavitos, arriesgándose a que la policía la agarre, le confisque lo comprado, le imponga una multa o unos días de cárcel o ambos si, por ejemplo, el tráfico ilegal es de carne de res.

Volvamos a Beatriz. ¿Podrá ella resolver mejor a partir de septiembre con el nuevo salario de 435 pesos? El nuevo sueldo de Beatriz equivale a $18 dólares. ¿Y qué de Aleida la laboratorista de Bayamo, con sus 276 pesos mensuales? ¿Dejará Aleida de comer durante tres meses para comprar un par de zapatos a sus dos hijas?

SOCIEDAD
Alta temperatura en La Habana

Adrián Leiva

LA HABANA, Cuba - Julio (www.cubanet.org) - Durante varios días, que ya suman semanas, he estado recuperándome de una intervención quirúrgica que, además de las molestias propias, tiene el inconveniente del proceso de recuperación al que se une la asfixiante monotonía hogareña en que es obligatorio permanecer. En esos días han ocurrido algunos hechos que me fueron llegando a través de los amigos que constantemente vienen a verme. Por ellos supe los sucesos del 13 de julio en la zona del Malecón habanero. Al primer visitante que trajo la noticia le siguió una avalancha de inquietos vecinos preocupados en informar lo que durante ese día y los siguientes sería comidilla en toda la ciudad.

- Adrián, en este momento se está armando una sublevación popular en La Habana.

Así de repente, sin apenas saludarme, soltó el bombazo del que era portador. Perplejo le pregunté de dónde sacaba esa información, a lo que me respondió que su hermano se la había acabado de dar por teléfono y éste a su vez la supo por un comentario divulgado en su centro de trabajo debido a las instrucciones que estaban recibiendo los militantes del partido y de la juventud comunista para que se armaran de cabillas y palos con el fin de contrarrestar a los grupos contrarrevolucionarios en el Malecón. A los pocos minutos llegaban otras noticias sobre incidentes en varios puntos de la capital.

Al principio desconfié de lo escuchado, pues estas semanas han sido pródigas en rumores. La voz popular suele tergiversar los hechos pasándolos de boca a boca. Las noticias recorren distancias sorprendes en un mínimo de tiempo, como ésta que unas pocas horas era conocida en casi todos los barrios de la ciudad. Pero con esta velocidad y diversidad de medios informativos suele ocurrir que lleguen distorsionadas en caso de ser ciertas. Mientras tanto, la gente hablaba del evento comparándolo con lo sucedido en el mismo sitio el 5 de agosto de 1994.

Por su parte, varias agencias de prensa acreditadas en el país comenzaron a reseñar lo que realmente ocurrió este 13 de julio, señalando el abusivo uso de efectivos parapoliciales vestidos de civil y grupos paramilitares conocidos como Brigadas de Respuesta Rápida, involucrados en acciones represivas contra un número todavía impreciso de ciudadanos pacíficos que marcharon ese día por varias calles con el fin de rendir tributo a las víctimas del brutal hundimiento del remolcador 13 de Marzo, sustraído por trabajadores del puerto y sus familiares con el propósito de emigrar hacia Estados Unidos.

Lo acontecido no pasó de los golpes y las consecuentes detenciones, pero el escenario donde tuvo lugar está cargado desde hace meses de un palpable crecimiento del descontento popular, donde inciden las burlas, los cuentos humorísticos de carácter crítico hacia el gobierno, y muchos comentarios agrios sobre la distribución de algunos artículos y efectos, que se había anunciado, pero que hasta el momento no se ha materializado o ha quedado por debajo de las expectativas creadas.

Todo esto agravado por la carencia de agua y los constantes apagones. El ambiente se ha llenado de comentarios sobre la aparición de carteles con proclamas anti gubernamentales que desde hace meses constituyen noticia en varios puntos de la capital. Otros hablan de ataques sufridos por objetivos económicos y estatales por parte de personas que al amparo de la noche y el corte de la luz destruyen con objetos contundentes vidrieras o provocan daños de menor cuantía. También se ha hablado en estos días sobre el asesinato de un alto oficial de las Fuerzas Armadas en su domicilio durante la perpetración de un robo. Sin embargo, nadie puede afirmar la total veracidad de estos rumores.

La cantidad de versiones sobre un mismo tema, la falta de información oficial y la sabida costumbre de lanzar bolas y notas falsas hacen tomar todo tipo de precauciones para evitar propagar falsedades. Al margen de la certeza de estos rumores, lo que sí parece ser una realidad es que en estos meses de inicios del verano el termómetro marca una elevada temperatura en La Habana, y no sólo desde el punto de vista climático.

Resulta llamativo el hecho de que 48 horas después de los sucesos del 13 de julio, que sí fueron ciertos, se decretara el otorgamiento de la sede del 26 de julio a Ciudad de La Habana. Este reconocimiento hace pensar a muchos que el gobierno está tratando de contentar a la ciudadanía de la capital mediante la celebración de fiestas organizadas en ocasión de la fecha histórica donde no han de faltar venta de bebidas, cerveza, la participación de orquestas y la venta de alimentos que no siempre abundan.

Es una estrategia muy empleada para distraer la atención de los problemas principales que son foco de preocupación entre la gente común. Al parecer, las autoridades políticas del país temen el descontento de la población y a pesar de que ésta ha vivido bajo una doble moral, puede de pronto gritar lo que no se espera que diga o protagonizar una nueva escapada del paraíso insular para buscar el otro situado a noventa millas.

Por el momento, el dispositivo policial está desplegado en máxima alerta y las bandas civiles paramilitares se encuentran en igual disposición. La pregunta que ronda en el ambiente es si terminaremos el verano sin mayores contratiempos. No obstante, de la respuesta que el futuro de a este cuestionamiento, La Habana tiene una temperatura ambiental que roza el punto crítico.

 

NOTICIAS DE CUBA
Yahoo!

Exiliado dice que el apoyo de Zapatero a Castro contribuyó a la condescendendia de la UE con el Régimen

Húber Matos presentó el libro 'Boitel vive: Testimonio desde el actual presidio político cubano', del preso político 'Antúnez'

MADRID, 22 (EUROPA PRESS) - El líder de la organización del exilio Cuba Independiente Democrática, Húber Matos, lamentó hoy la solidaridad del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con el Régimen del presidente Fidel Castro, y no con la causa democrática del pueblo cubano.

En este sentido, el ex comandante de la revolución cubano aseguró que el respaldo del Ejecutivo español a Castro ha contribuido a que en la Unión Europea se de una política de condescendendia, lo que ha provocado que los recientes actos de repudio de los disidentes en Cuba se hayan convertido en un arma política sobre el terreno cubano.

Asimismo, Matos calificó a la 'Cuba castrista' como una expresión tenebrosa de lo peor de los regimenes totalitarios. "Ningún país del mundo sobre los extremos del Régimen castrista con la persecución injusta del terror de la población que se opone al Gobierno", enfatizó Matos.

Húber Matos realizó estas declaraciones en el marco de la presentación del libro 'Boitel vive: Testimonio desde el actual presidio político cubano', escrito por el opositor cubano encarcelado Jorge Luis García Pérez 'Antúnez'. Al acto asistieron además el vicepresidente de la Fundación Hispano Cubana, Guillermo Gortázar, y el periodista y poeta cubano Raúl Rivero.

TESTIMONIO DEL SUFRIMIENTO

Para Matos, los apuntes de 'Antúnez', que lleva 15 años preso y cumple una condena de 18, reflejan la historia del sufrimiento de la nación cubana. Los textos, extraídos clandestinamente de la cárcel, narran el relato de las prisiones cubanas que "algunos hemos podido sobrevivir para contarla, mientras que otros como Boitel no pudieron contarla porque lo asesinaron".

El libro de 'Antúnez' constituye, señaló el ex comandante, un testimonio más de lo que representa "nuestro pueblo en sus escalones generacionales frente a la tiranía del régimen castrista". Según el líder opositor, el preso político "lleva 15 años rechazando los abusos y castigos a los que es sometido...castigos increíbles para la multitud, pero para quienes lo hemos vivido sabemos hasta que punto degrada a la persona".

De esta manera, el ex comandante reclamó a la comunidad internacional que comprenda la verdad del caso cubano y no a quienes torturan no sólo a los presos sino a todos los contrarios al Régimen. Así, el disidente, que realiza el prorrogo del libro, lanzó un llamamiento de solidaridad con el caso 'Antúnez' y con el pueblo cubano.

"En Cuba necesitamos solidaridad de los pueblos del mundo. Cuba lleva más de medio siglo diciendo no al Régimen castrista y continuará hasta que la fuerza se gaste", concluyó el opositor exiliado.

 

HUMOR
¿Por qué se van los cubanos?

José Antonio Fornaris, Cuba Verdad

LA HABANA, Cuba - Octubre (www.cubanet.org) - El éxodo cubano no tiene parangón en la historia moderna. El por ciento de la población total que se ha ido es altísimo, y es cualquier tipo de persona. En eso no importa la edad, el sexo, el color de la piel o el estatus social. Y se continúan yendo por decenas de miles todos los años, de cualquier forma y para cualquier país que les dé abrigo.

El gobierno asegura que eso es debido a la "ley asesina del Ajuste Cubano". Otros afirman -de es estos últimos formaba yo parte- que es huyendo del régimen social, económico y político que se nos ha impuesto.

Pero he analizado concienzudamente… Esa palabra (concienzudamente) tiene tremenda fuerza. Si no fuera por la "z" que se metió en el medio, estaría formada por conciencia, sudor y mente. Bien, el caso es que la gente se va de aquí porque está aburrida. Y está aburrida porque no tiene nada que hacer. Todo está hecho y óptimamente hecho.

Este es el país más democrático y más libre del mundo. Esa es una preocupación y una ocupación en muchas partes del mundo. Pero en Cuba ya se alcanzó en ese aspecto tan importante para la vida de las naciones, logro superior de la humanidad.

En educación, los niños pequeños escriben hasta discursos políticos, y aprenden tres veces más en cada curso que lo que se aprende en otras partes del globo. Ahí ya nada puede perfeccionarse.

En salud pública, hasta hace poco se pensaba que Canadá tenía el mejor sistema de salud pública del mundo, pero en realidad somos nosotros. En ese sector también tenemos lo máximo.

Los suecos y los suizos, por ejemplo, se entretienen saliendo a hacer turismo, viendo muchos canales de televisión o leyendo periódicos de cualquier parte del planeta. Nosotros no, éste es el país de las mejores cosas, ¿para qué tenemos que ir a otros lugares? La prensa nuestra es tan buena que prácticamente no dice nada, ¿qué va a decir si todos sabemos que todo aquí es bueno? La televisión nuestra es impecable. Y una televisión impecable en un país impecable, ¿qué otra cosa va a informar sino que todo fluye como un río cristalino?

Por eso no nos ponen aquí ni Telesur, televisora de cuyas acciones pagamos el 19 por ciento. ¿Para qué, si aquí tenemos cuatro canales que reflejan nuestra vida de ensueño?

Aquí hasta cuando hay algún problema con un ciclón tropical todo se mantiene bajo control, todo se preve, todo el mundo acepta disciplinadamente lo que las autoridades determinan, porque, claro, es lo mejor. No hay ni siquiera una ancianita que diga que no deja su casa porque no va a dejar abandonado a su gato. Nada de eso, cuando se dice "a evacuar", pues a evacuar, todo el mundo sonriente. La televisión da fe de eso.

Todo es tan formidable porque el Estado se ocupa y preocupa de todo. Los máximos dirigentes tienen una experiencia de casi cincuenta años de sacrificio por el bienestar del pueblo. Y esperamos que estén 500 años más ahí. ¿La muerte? No, nada de eso, ellos no nos pueden hacer esa basira. ¿Quién va a dirigir este país con tanto tino, tanta sapiencia y tanta sensatez? Tienen que estar en sus puestos cinco siglos más, para ver si en ese tiempo surgen algunos que lleguen a tener, al menos, un diez por ciento de tanta preocupación y de tanto amor por el bienestar del pueblo.

En el otro paraíso anterior a éste pasó algo parecido. Eva se aburrió. Todo era tan perfecto que se comió la manzana, arriesgándolo todo por tal de hacer algo diferente.

En este edén ni siquiera se le dice a la gente que se vaya. Se van porque quieren. Siempre existen los que no les gusta que todo esté a la perfección, y entonces se van por ahí a pasar trabajo. Algunos hasta se ocupan de política, con lo ingrata que es esa profesión. Eso es una esclavitud, miren a nuestros pobres líderes cómo los tenemos esclavizados en el poder.

Bueno, si no hay otra tesis más técnica que ésta sobre el porqué se van los cubanos, espero que esta mía se acepte como buena. De todas formas, si alguien está en desacuerdo con mis argumentos, que venga a residir para acá, para que vea cómo se aburre.

Por último, les digo que yo también estoy un poco aburrido. No me he ido porque a veces me entretengo escribiendo para explicarme cosas a mí mismo… y porque no tengo visa.

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Fecha última actualización : 17 Julio, 2008